Marco Social del Tango: Argentina 1880

El marco social donde surge el tango primitivo, muy difícil de distinguir como tal en cuanto a ritmo y estructura, es Buenos Aires de 1880, que tenía una población de 210.000 habitantes y una importante e incipiente inmigración europea. En 1910, por este fenómeno, la ciudad crece a 1.200.000 habitantes y el Tango adquiere su modo reconocible. Este proceso social tan particular, no debe dejarse a un lado en el análisis.

Esa increíble fusión cultural de tan diversas procedencias, hicieron el milagro de expresarse en una comunión musical y espiritual. Es una síntesis sin antecedentes, que hace del Tango un género universal e incomparable, donde se distingue también el aporte del componente italiano que llegó en gran cantidad. Los inmigrantes europeos de fines del siglo XIX y principios del XX, hicieron un invalorable aporte al surgimiento y consolidación del Tango. Junto a su esperanza, trajeron su música y sus instrumentos y, muy adentro, el recuerdo a la tierra distante.

A mediados de la segunda mitad del siglo XIX, los gauchos, hombres del campo comienzan a convivir en la ciudad y sus orillas con los criollos porteños y los inmigrantes, unos y otros dan forma a esa nueva música Rioplatense que el ingenio y creatividad popular denominó Tango. El gaucho se expresaba con esos ritmos tan emparentados: la milonga, el estilo, el término, la vidalita, la cifra, el triste, el cielito... Las cifras y las milongas trataban lo cotidiano de la vivencia del hombre de campo: el rancho, el caballo, la Pampa, el amor, la pobreza, el desengaño.

¿Cómo fue ese encuentro entre el gaucho y el inmigrante? ¿Qué tenían en común pese a sus diferencias? Los unía e identificaba la tristeza de la separación, el dolor de la distancia.

El gaucho, que había dejado su tierra para buscar fortuna en la ciudad o en sus orillas, fue igualmente una suerte de expatriado. Como el inmigrante, también debió cambiar su mundo. Sufría el desarraigo en su propia tierra. La entendible soledad espiritual del inmigrante, se unió con la soledad del paisano de las llanuras rioplatenses. Hay que tener en cuenta que en el Río de la Plata, la gran mayoría de los inmigrantes de esa segunda mitad del siglo XIX provenía de Europa, en especial de España y de Italia. No del África.