Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los arrabales para divertirse y bailar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto,
el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja.
Sin embargo,
los viajes de estos jóvenes a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada.
En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en la
capital de la Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido.
Hacia 1905,
Europa y Estados Unidos descubren el Tango. Alunos músicos comienzan a grabar tangos en Filadelfia, Londres y París.
Curiosamente, es entonces, tras el éxito del Tango en Europa y Estados Unidos, cuando finalmente éste entra en los salones de la burguesía argentina que luchaba por hacer de su ciudad el París de América.
El Tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de preguerra que habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de costumbres.

Después,
el tango siguió viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo para darle paso al rock.
En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo siglo de vida.